Xerojardinería

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Conceptos básicos de xerojardinería

Desde las últimas décadas del pasado siglo hasta nuestros días algunos paisajistas y constructores de espacios verdes han optado por jardines más secos o con menos necesidad de agua.

A principio de los años 80 en Estados Unidos -una de las poblaciones mundiales con más jardines y tapices de césped por metro cuadrado se investigó en un nuevo concepto llamado Xeriscape.

Del griego antiguo, Xero, que significa seco y Land–scape jardín, se fusionó una nueva manera de combatir los efectos de las sequías aplicándolos a la jardinería. En sí mismo no solo se trata de un ahorro de agua sino también de recursos, aplicaciones químicas y tiempo de mantenimiento. Una verdadera sostenibilidad.

Lo primero que debemos es conocer el tipo de tierra con el que contamos y saber el grado de PH y Alcalinidad que la forma, la tierra se puede llevar a analizar con objeto de que ese estudio revele qué tipo de plantas serían más idóneas para nuestro jardín e incluso lo que podemos hacer para mejorar los oligoelementos de nuestra tierra.

Una vez que ya hemos preparado el terreno, lo estructuraremos en tres zonas bien definidas donde una sola de ellas será húmeda, quizá con alguna pequeña franja de césped y las otras secas o de riego muy controlado y moderado.

Si ya sabemos qué plantas serán las que mejor se adapten, que además sean menos susceptibles a plagas, abonos, podas y mantenimientos, estaremos añadiendo un nuevo valor sostenible a nuestro jardín. Las variedades autóctonas son las más habituadas y las que no nos decepcionarán.

 La Xerojardinería se define en siete conceptos o pasos básicos:

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  • Planificación.
  • Análisis y mejoras de la tierra.
  • Poco césped, solo lo práctico.
  • Selección de las variedades de plantas adecuadas
  • Riego eficiente y controlado.
  • Emplear cubiertas vegetales, para mantener más tiempo la humedad.
  • Buena organización del mantenimiento.

 

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